Buenos días, la sofisticación tecnológica actual del
automóvil incluye especialmente a sus sistemas electrónicos. Aquí es donde más
está evolucionando el mundo de la automoción.
Esto unido al avance que a su vez se está produciendo en las
infraestructuras viales, hace que cada vez exista una mayor conectividad del
vehículo con las vías y sus usuarios.
Es decir, las vías y los automóviles están introduciéndose
cada vez más en la tecnología informática, lo cual es positivo en cuanto a
seguridad, confort y movilidad, pero también hace que se exponga a los peligros
cibernéticos que afectan a cualquier equipo conectado a la red de internet o
redes de conectividad como las basadas en bluetooth.
Poco a poco se va registrando un aumento de ciberataques a
vehículos, cuyo fin principal es el robo del vehículo o el secuestro de datos
personales a través de los equipos multimedia que están conectados a los
dispositivos móviles de los conductores de los vehículos.
Esta semana seleccionamos un interesante artículo publicado
en el boletín jurídico digital, Togas.biz, de un trabajo realizado por KPMG
España, en el que explica la seguridad que exige la normativa europea en cuento
a la ciberseguridad de los vehículos, así como de los peligros actuales y las
pertinentes recomendaciones preventivas.
Importante resaltar, como ya adelantábamos el año pasado, de
la necesidad de una revisión y adecuación de las pólizas a estas circunstancias
por parte de las aseguradoras, más aún en la previsión del progresivo alcance
de los sucesivos niveles de vehículo autónomo que están por llegar.
Coberturas sobre secuestro de datos, así como la
verificación de que los robos u otro tipo de daños al vehículo se han producido
realmente por efecto de un ciberataque será una labor pericial especializada
que deberá estar en disposición de poder ser atendida por los equipos
periciales actuantes.
Un saludo
Josu Martínez
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El coche conectado, un ordenador sobre ruedas donde importa la ciberseguridad
El automóvil ha dejado de ser una estructura de acero y
engranajes para convertirse en un centro de datos rodante. Esta metamorfosis
tecnológica ha abierto una caja de Pandora: la superficie de exposición ante
los delincuentes digitales es hoy más vasta que nunca. El vehículo moderno es
un ecosistema de conexiones permanentes donde cada puerto de entrada es una
grieta potencial.
¿Por dónde se pueden ‘colar’ los hackers?
Los coches actuales dependen de redes móviles 4G o 5G, de
señales WiFi y de servicios en la nube para funcionar de forma inteligente.
Estas conexiones permiten funcionalidades avanzadas, pero también pueden ser
explotadas si no están bien protegidas. Si estas pasarelas no cuentan con un
blindaje extremo, se convierten en autopistas para el acceso no autorizado.
A esto se añaden las aplicaciones móviles de las marcas, que
permiten interactuar con el vehículo a distancia. Un posible fallo en sus
protocolos de autenticación o en sus interfaces de programación (API)
permitiría a un extraño interactuar con el vehículo a distancia.
En el compartimiento, por su parte, se esconden varios
puntos vulnerables: en el sistema de infoentretenimiento, en los puertos USB y
en la tecnología Bluetooth.
Los coches actuales dependen de redes móviles 4G o 5G, de
señales WiFi y de servicios en la nube para funcionar de forma inteligente.
También son vulnerables los sistemas de apertura sin llave
(el célebre keyless). Incluso la infraestructura de carga eléctrica y las
actualizaciones inalámbricas (OTA) están bajo la lupa, sumándose ahora amenazas
emergentes como el prompt injection contra la inteligencia artificial
integrada.
El año pasado, según datos de Upstream Security, se
detectaron unos 494 incidentes, donde el 67% ocurrieron a través del backend y
las API del fabricante.
¿Qué pueden hacer los ciberdelincuentes una vez que han
obtenido acceso?
El abanico de posibilidades para el atacante es variado. En
el nivel más básico, la intrusión permite desbloquear puertas o arrancar el
motor, lo que simplifica el robo tradicional. Sin embargo, el botín digital es
igualmente valioso: el historial de ubicaciones, las rutas frecuentes y los
datos personales sincronizados desde el teléfono móvil quedan expuestos.
En escenarios de mayor sofisticación, el peligro escala
hasta el sabotaje físico. Se han documentado capacidades para manipular la
dirección o el frenado, además del uso de ransomware para impedir el uso del
coche hasta que se pague un rescate.
La intrusión permite desbloquear puertas o arrancar el
motor, lo que simplifica el robo tradicional.
En el ámbito corporativo, un vehículo comprometido puede
actuar como un caballo de Troya para infiltrarse en las redes de una compañía o
paralizar flotas logísticas completas.
¿Cuál es el objetivo de estos ataques?
El principal objetivo es económico. El robo de vehículos es
uno de los incentivos más claros, especialmente cuando se puede realizar de
forma rápida y sin dejar rastro físico. Asimismo, existe interés en la
obtención de datos personales, que pueden ser utilizados para fraude o vendidos
en mercados ilegales.
La tecnología y los riesgos avanzan a un ritmo sin
precedentes.
¿Necesitas ayuda?
En el caso de empresas, los ataques pueden buscar la
interrupción de operaciones o la extorsión, especialmente si afectan a flotas.
En menor medida, algunos ataques tienen como objetivo espionaje industrial
(propiedad intelectual del software y baterías) o activismo, destinados a
demostrar vulnerabilidades más que a obtener un beneficio directo.
De los casos documentados por Upstream durante el año
pasado, casi la mitad de las incidencias estuvieron vinculadas al secuestro de
datos.
¿Qué podemos hacer para prevenir estos incidentes?
La prevención comienza con hábitos digitales básicos.
Mantener el software al día, usar gestores de contraseñas y evitar repetir
credenciales.
Es vital auditar los permisos de las aplicaciones vinculadas
al coche y desconectar cualquier dispositivo innecesario. Si se sospecha una
intrusión, el protocolo es claro:
• Cambiar
las claves de inmediato.
• Informar
al fabricante
• Cesar el
uso del vehículo hasta que un técnico verifique su integridad.
¿Qué están haciendo los fabricantes y las aseguradoras en
este ámbito?
La industria está adoptando el enfoque de “seguridad por
diseño”. Esto incluye la implementación de sistemas de detección de
intrusiones, actualizaciones remotas seguras y arquitecturas más segmentadas
para evitar que un fallo afecte a todo el sistema.
Las aseguradoras, por su parte, están recalibrando sus
pólizas. El riesgo ya no se mide solo en colisiones físicas, sino también en la
solidez tecnológica del modelo, creando coberturas específicas para el
secuestro digital o el robo de datos.
La industria está adoptando el enfoque de “seguridad por
diseño” con detección de intrusiones y actualizaciones remotas seguras.
La llegada del coche autónomo y la expansión de la
infraestructura de carga eléctrica multiplicarán las dependencias críticas. La
inteligencia artificial generativa, además, permitirá a los atacantes
automatizar sus ofensivas, convirtiendo la ciberseguridad en la piedra angular
de la supervivencia de la industria.
¿Cuál es la normativa europea sobre ciberataques a los
automóviles?
El marco legal europeo es hoy uno de los más estrictos del
mundo. El reglamento UNECE WP.29 obliga a los fabricantes a poseer un sistema
de gestión de ciberseguridad certificado para poder homologar cualquier modelo.
Sin este sello, el coche no sale al mercado.
A esto se suman la Directiva NIS2 y la Ley de
Ciberresiliencia, que catalogan al sector automotriz como una infraestructura
crítica. La normativa exige que la protección cubra todo el ciclo de vida del
producto, desde la fábrica hasta el desguace.
