viernes, 3 de junio de 2022

Semana 22

Buenos días, esta semana se ha celebrado en ICEA una jornada sobre fraude al seguro muy interesante y a la que tuve oportunidad de asistir telemáticamente.
El tema sobre el que se debatió es la gestión documental en el fraude al seguro, así como los avances tecnológicos y periciales para generar alertas y mejorar la detección del fraude.
La noticia que hoy hemos seleccionado, corresponde a una nota de prensa que aporta datos del pasado año gestionados por ICEA.
Por mi parte, me voy a permitir hacer un resumen de los conceptos, datos e ideas aportados en la jornada, sin perjuicio que en posteriores publicaciones analicemos a fondo algunos de ellos.
Para comenzar habría que reconocer la dificultad que presenta para el sector asegurador la detección de fraude en documentos digitales. Para lo cual la tecnología se muestra como un gran aliado.
Pero la tecnología por sí sola no aporta valor sino hay profesionales cualificados detrás. La tecnología aporta gran cantidad de indicios. Es necesario tener profesionales preparados para interpretar y trabajar esos indicios.
Queda evidenciada una vez más la importancia de la labor del perito de seguros en los siniestros para detectar fraude que en muchos casos no detectable por la tecnología.
Destaca, como todos los años, en el apartado de Indicios, que la labor pericial es en todos los tipos de fraude el principal descubridor de indicios.
Como comentó Ignacio Ordoñez, responsable de formación y rrhh de ICEA y presentador de la jornada: “El trabajo técnico es el que realmente puede ser considerado como objetivo”.
La cooperación entre aseguradoras y profesionales es fundamental para mejorar los resultados.
Queda pendiente una importante labor para cambiar la mentalidad que la sociedad tiene sobre los fraudes al seguro. Es preciso abordar una transformación cultural en este sentido, realizando un trabajo pedagógico.
En próximas publicaciones analizaremos los importantes datos aportados por ICEA en la jornada.

Un saludo

Josu Martínez

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 

 

 


Los ramos de automóviles y de responsabilidad civil son los más propensos a presenciar intentos de fraude al seguro. Así se desprende de las estimaciones sobre impacto del fraude en el seguro dadas a conocer por Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras (ICEA) en la jornada Lucha contra el fraude en seguros: falsedad documental y falso positivo celebrada hoy.
De acuerdo con las estimaciones del sector, casi nueve de cada 100 accidentes de tráfico con daños corporales encubren un intento de fraude. De igual forma, unos seis de cada 100 denuncias de robo de vehículos son falsas y el 2,22% de los daños materiales en vehículos son fraudulentos.
Si esta medición se realiza tomando como referencia las cuantías reclamadas en lugar del número de expedientes tramitados, el seguro del automóvil sigue en cabeza. El 11% de los importes solicitados a las aseguradoras por la sustracción de un vehículo podría tener algún componente fraudulento; al igual que hay un engaño detrás de la reclamación del 10% de las indemnizaciones por lesiones en accidentes de circulación.
Desde un punto de vista económico destacan los intentos de fraude al seguro de responsabilidad civil. Aunque apenas el 1,76% de los percances motivados por estas pólizas esconde un fraude, el peso de las reclamaciones indebidas sobre el total es mucho mayor. En concreto, tras el 10% de los pagos solicitados por siniestros de responsabilidad civil hay una reclamación injustificada.
De un año para otro, llama la atención cómo ha crecido el número de intentos de fraude en el seguro de vida (del 0,76% al 1,82%, en 2021; es decir, 106 puntos básicos (pb)), así como las cuantías reclamadas con cargo a los seguros de responsabilidad civil (186 pb) y el seguro de vida (96 pb).
De acuerdo con las estimaciones divulgadas por ICEA, detrás del 1,60% de todos los expedientes que tramitaron las aseguradoras en 2021 había un fraude. Esta cifra es superior a la anotada en 2020 (1,18%) y, también, a los datos de 2019 (1,38%). En términos dinerarios, la subida del fraude es más clara y consistente. Su huella económica ha pasado de ser el 2,40% de las indemnizaciones reclamadas en 2019; al 2,56%, en 2020; y al 2,95%, en 2021. Estos datos son testimonio de la importancia de la lucha contra el fraude.
Durante la jornada, ICEA hizo público el contenido del informe El fraude al seguro español. Año 2021. Este estudio de carácter cualitativo ha sido realizado con la información remitida por 32 aseguradoras. Las entidades participantes, que reúnen una cuota de mercado del 59%, investigaron 237.245 intentos de estafa el pasado año. O lo que es lo mismo, 27 cada hora. Esta cifra no 2 NOTA DE PRENSA corresponde al número total de fraudes ocurridos en España en 2021, sino estrictamente a los reportados a ICEA por parte de los participantes en el estudio. Su elevada representatividad permite, no obstante, obtener diversas conclusiones sobre este fenómeno.
Es importante destacar que el fraude al seguro es un delito que perjudica a la sociedad en su conjunto. Las aseguradoras resuelven los problemas de la ciudadanía con el dinero que le pagan sus clientes. Por lo tanto, cuando un defraudador plantea una reclamación indebida o exagerada, lo que hace es tratar de obtener un beneficio que no le corresponde a costa del resto de asegurados, que son honrados. Entre tanto, cuando el seguro indaga en las reclamaciones indebidas protege los intereses de sus asegurados.
Actualmente, un tercio de los intentos de engaño investigados conllevaban reclamaciones inferiores a los 500 euros y los dos tercios restantes implican el pago de importes más elevados.
Los datos de ICEA muestran cómo un 66% de los casos de fraude investigados se da en el seguro del automóvil. El predominio de este ramo se debe a su destacada presencia social. No en vano, es obligatorio que los vehículos a motor circulen con seguro. Las líneas de diversos abarcan otro 30% de los intentos de estafa. Bajo esta categoría se encuentran las pólizas de hogar, comercio, comunidades de propietarios, empresas y responsabilidad civil. Otro 3% de los intentos de fraude se produce en los ramos de vida, accidentes y salud. Es decir, en los llamados seguros personales. El 0,5% restante corresponde a otras líneas de negocio.
El coste de combatir el fraude
La inversión media que hace una aseguradora en la investigación de un fraude es de unos 59 euros. Sin embargo, esta partida varía algo de una línea de negocio a otra. En seguros personales (vida, salud, etc.) el gasto medio es de algo más de 38 euros por caso. Mientras, en los seguros de automóviles asciende a 66 euros. Las pesquisas de intentos de fraudes en seguros patrimoniales y de responsabilidad civil conllevan una inversión de 44 euros. Por último, en la heterogénea categoría “Otros ramos” esta roza los 186 euros.
El pago fraudulento evitado por investigación es de 37,30 euros por cada euro invertido. Pero también aquí hay variaciones en función de qué tipo de fraude se analice. Mientras que en los seguros personales se evita el pago de más de 243 euros por cada euro dedicado a investigar, en la categoría de automóviles esta cuantía no llega a 29 euros.
El tipo de fraude que se intenta cometer también varía en función del tipo de seguro. En automóviles, por ejemplo, la ocultación de daños preexistentes constituye el tipo de fraude más habitual. En concreto, esto ocurrió en un 39% de fraudes analizados. Le siguen en importancia las reclamaciones desproporcionadas. Esta se da en otro 23% de los casos.
Entre las pólizas de diversos, categoría que engloba los seguros de multirriesgos, lo más frecuente son los siniestros simulados (27%). Mientras tanto, los intentos de estafa en seguros personales (vida, accidentes o salud) suelen conllevar la ocultación de lesiones o daños preexistentes. Así ocurre en un 69% de los casos de fraude de esta categoría. En la categoría “Otros” destacan la exclusión de coberturas y la presentación de documentación falsa (cada uno de estos supuestos plantea en torno al 21% de los intentos de fraude de esta categoría).