jueves, 29 de noviembre de 2018

Semana 48


Buenos días, el uso del big data en el sector asegurador, concretamente en la detección del fraude supone un evidente avance, las cifras que arrojan los estudios sobre la utilización de aplicaciones informáticas destinadas a detectar indicios de fraude son muy importantes. Pero también lo es el intercambio de información mediante la creación de ficheros destinados a la prevención del fraude, la LOPD, permitió este tipo de ficheros. Actualmente, en el ámbito nacional, se encuentra en tramitación el Proyecto de Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, destinado a sustituir a la Ley 15/1999, de 13 de diciembre (LOPD). La nueva norma incorpora en multitud de aspectos, las directrices marcadas por el RGPD, y contiene además en su artículo 34, una detallada especificación de los casos en los que será preceptiva la designación de un DPO. Los supuestos destacados por el precepto mencionado, serían esencialmente:

12.- Las entidades responsables de ficheros comunes para la evaluación de la solvencia patrimonial y crédito o de los ficheros comunes para la gestión y prevención del fraude.

Un saludo.
Josu Martínez


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Más del 60% de las aseguradoras usa ‘software’ para la detección automatizada de fraudes


Solo en Estados Unidos, las compañías de seguros perdieron más de 29.675,2 millones de euros en 2017 por reclamaciones fraudulentas. El análisis del big data y la colaboración a gran escala resultan clave para combatir el fraude en el sector asegurador, según destaca el ‘Informe de fraude de seguros 2018: los distribuidores priorizan la detección y prevención del fraude’, elaborado por FRISS, firma de software para la prevención de fraudes en aseguradoras de No Vida. Para elaborar sus conclusiones se han tenido en cuenta las respuestas de más de 150 profesionales de la industria.
Una de dichas conclusiones es que la calidad de los datos es cada vez más importante. El 45% de las aseguradoras señala que existe un desafío en relación con la calidad de los datos de fraude recopilados; en 2016, solo el 30% de ellas lo veía como un desafío importante. Las principales razones observadas fueron que había muy poca información disponible y/o que la información de mala calidad interrumpió el proceso de análisis eficaz y fiable.
Vinculada a esta cuestión aparece la del intercambio de información entre las aseguradoras. Los clientes actuales son más propensos a solicitar cotizaciones y comprar seguros online, y muchas entidades lo potencian activamente. “Centrarse en las interacciones online hace que sea más importante para los distribuidores tener acceso inmediato a datos de calidad para tomar decisiones inteligentes sobre a quién asegurar. El problema es que la mayoría de esos  distribuidores no tiene acceso a suficientes datos”, señala el informe.
Sin embargo, el intercambio de información puede ser muy valioso para todas las empresas implicadas en la cadena de distribución de los seguros. “Hace años, esto era virtualmente imposible. Antes se pensaba que el intercambio de datos era malo para la competencia, sin embargo, un tercio de las aseguradoras encuestadas ahora creen que es una herramienta importante para combatir el fraude”, prosigue el informe que sobre esta cuestión advierte: “Si bien los conjuntos de datos sobre  fraude son activos increíblemente útiles para las aseguradoras, las compañías deben asegurarse de que cumplan con los requisitos. Muchas compañías dicen que esto es un desafío, especialmente con la introducción del Reglamento General Europeo de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés)”.

Mantener los sistemas actualizados

La tercera tendencia tiene que ver con la detección automatizada del fraude. “Hoy en día, más del 60% de las aseguradoras utilizan un software automatizado de detección de fraudes para permitir la detección de fraudes en tiempo real. Aquellas que lo hacen tienen índices de pérdidas más bajos, carteras más sanas e investigaciones de reclamaciones más eficientes”, señala Friss.
A este respecto, el 86% de las aseguradoras cree que sus sistemas actuales están actualizados, pero más de la mitad confiesa que tiene dificultades para mantener su software al día. Además, el 43% dijo tener dificultades con la integración de datos y verse afectado por demasiados falsos positivos, lo que lleva a retrasos en el proceso de reclamaciones.

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